Miel Pura

La miel pura es un producto natural al que algunas civilizaciones otorgaron incluso propiedades mágicas. Ha sido consumida desde los principios de la humanidad. Ya en el Génesis se hace referencia a ella como uno de los mejores y más exclusivos productos que podían consumirse. Civilizaciones como la egipcia la utilizaban en su dieta y para la cura de diversas enfermedades, además de considerarla un alimento enviado directamente por los dioses. La miel les servía también para conservar la carne que transportaban durante sus largas expediciones. Era utilizada para la producción de cerveza, como cosmético y como ofrenda a sus divinidades. Durante el descubrimiento de la tumba del faraón Tutankamón se encontraron vasijas llenas de miel en perfecto estado a pesar de los siglos pasados.

 

Historia

Los griegos también le otorgaron propiedades espirituales y la utilizaban haciendo uso de todas sus propiedades. Los romanos de igual forma consideraron la miel como un alimento fundamental para disfrutar de una vida larga y saludable. Uno de los orígenes que se le otorga al término ´luna de miel´ deriva precisamente de la costumbre romana que consistía en que la madre de la recién casada, dejará un jarrón con miel durante todo un mes (una luna) en la alcoba de los recién casados para que estos la disfrutaran y recobraran fuerzas.

 

La miel ha sido parte de la gastronomía gaditana y utilizada por su valor nutricional y medicinal por todos los pueblos y civilizaciones que la han habitado. Ya los tartesos y fenicios la consumieron y exportaron a otras regiones de la Península Ibérica y el Mar Mediterráneo. Los romanos continuaron su producción, consumo y exportación considerándola un producto delicatessen. Durante la conquista árabe, estos transmitieron el uso de la miel en su exquisita pastelería a los autóctonos de la provincia. Productos por ejemplo, como los alfajores o los amarguillos de Medina Sidonia tienen como uno de sus productos principales, la miel pura.

 

La provincia de Cádiz cuenta con un entorno natural ideal para el desarrollo de la práctica de la apicultura ecológica. La mayor parte de las colmenas en la provincia se encuentran en la Sierra de Grazalema y el Parque Natural de los Alcornocales. En ellos se da el hábitat natural perfecto para el crecimiento de diversas especies de plantas aromáticas y medicinales. Otras zonas del interior, como Jerez y la ribera del Guadalete, o pueblos en la Costa de la Luz, como Chiclana de la Frontera, Conil o Sanlúcar también hacen uso de su entorno para la producción de este producto gourmet.

 

Al igual que sucede en la provincia de Cádiz con otros productos como el aceite de oliva, el total de producción no tiene una influencia destacable en cuanto a la cantidad producida, si esta se compara con el total del país. No así sucede con su nivel de calidad, el cual es excepcional. Gran parte de la producción de miel en Cádiz se puede categorizar como completamente ecológica. Son principalmente pequeñas explotaciones sin grandes maquinarias en las que el propio apicultor se encarga de la recolección y comercialización de la miel en los mercados artesanales y de abastos de la provincia. Los métodos de producción son por lo tanto manuales, ecológicos y alejados de la tecnología moderna. El proceso consiste sencillamente en la recolección de la miel de los panales situados en zonas específicas de la sierra, el interior o la costa, el batido y filtrado con el que separar las capas duras del panal y eliminar todo aquello que no sea puramente miel, y el envasado final.

 

Prado del Rey es el pueblo en el que más miel se produce de la provincia, contando incluso desde el año 2015 con una feria anual de la miel, en la que se pueden degustar tapas y platos cuyo ingrediente estrella es la miel pura producida en Cádiz.

 

Tipos

En cuanto a los tipos de miel, debido a la tipología de los bosques, plantas y flores que existen en la provincia de Cádiz, los principales son:

  • Miel de Azahar. De la flor del naranjo. Su color es ámbar claro, y su aroma recuerda a la naranja. Su gusto es suave al paladar con ciertos destellos de acidez. No suele cristalizarse rápidamente. Contiene vitamina C, ideal para combatir el cansancio. Además, ayuda a conciliar el sueño.
  • Miel de Brezo. Su color es caoba oscuro, y su aroma intenso y profundo. Recuerda al otoño. Su sabor contiene notas saladas y amargas. Es un tipo de miel que no tiende a cristalizarse con facilidad. Es ideal para combatir problemas cardiacos, así como prevenir la formación de cálculos en los riñones.
  • Miel de Encina. Es una de las mieles más oscuras. Su aroma recuerda a las infusiones. Su gusto es bastante intenso y fuerte. Tiene tendencia a cristalizarse con facilidad. Se utiliza para combatir la anemia debido a su alto valor nutritivo. También cuando se sufre afecciones en las vías respiratorias.
  • Miel de Eucalipto. Su color puede ser ámbar claro u oscuro. Es una miel muy aromática con tonos balsámicos que recuerdan a la madera mojada y al propio eucalipto. Su sabor es suave. Este tipo de miel tiende a cristalizarse con cierta facilidad. Es recomendada para aliviar la tos y problemas con el aparato respiratorio. Además, también ayuda a la desinfección del tracto urinario.
  • Miel de Madroño. Su color es ámbar normalmente oscuro llegando incluso al castaño rojizo cuando se cristaliza. Su aroma es muy peculiar, y su sabor amargo. Este tipo de miel tiende a cristalizarse con facilidad. Posee propiedades ideales para combatir la diarrea. Además, tiene efectos beneficiosos sobre el hígado.
  • Miel de Romero. Su color es ámbar claro llegando a ser incluso blanquecina en algunos casos, y su aroma suave con tonos florales. Al paladar es delicada, aromática, suave y dulce. Cristaliza con cierta rapidez. Es recomendada para combatir el estrés, el agotamiento físico, y las úlceras de estómago.
  • Miel de Lavanda. Su color suele ser ámbar claro. Su aroma recuerda a la lavanda y las flores. Al paladar es refrescante, dulce y recuerda a la propia flor de lavanda. Su textura es muy fluida, hecho que la diferencia de otras. Su grado de cristalización es lenta. Además de ser beneficiosa para curar afecciones de las vías respiratorias, también es utilizada para tratar heridas superficiales como las picaduras de insectos, quemaduras y otras heridas superficiales leves. También se le atribuye otras propiedades como diurética, bactericida o antidiarreica.
  • Miel de Tomillo. Es de color ámbar claro cuando está líquida, tomando tonos más oscuros cuando se solidifica. Su aroma es intenso, recuerda al de la propia planta. Al paladar es dulce y delicado al mismo tiempo. No tiende a cristalizarse debido a su alto nivel de fructosa. Se utiliza para curar infecciones de garganta, mejorar el sistema digestivo y sobrellevar mejor digestiones pesadas. Es además recomendable para personas que padecen de asma.
  • Miel de Bosque. Este tipo no proviene de una flor o planta específica. Su origen se encuentra en el excedente de savia rica en azúcares que árboles como el pino, el alcornoque, la encina o el roble expulsan al exterior. Su color es ámbar oscuro, casi negro cuando está líquida, tomando tonos marrones cuando se cristaliza. Su aroma recuerda a las hojas secas de bosque. Es un tipo de miel no tan dulce y con sabor más fuerte que las de origen floral. Al paladar es suave, recuerda a la leña, con notas de regaliz. Su cristalización es lenta. Este tipo de miel posee excelentes propiedades antioxidantes, especialmente recomendable para personas con niveles bajos de hierro u otros minerales. También es un complemento nutricional ideal en temporadas en las que se esté realizando un elevado esfuerzo físico o mental.
  • Miel de mil flores. Es probablemente la más producida en la provincia. Está compuesta por un conjunto diverso de flores. Es una miel aromática y de color claro. Su sabor es suave y tiene un grado de cristalización medio. Tiene propiedades que ayudan a combatir principalmente afecciones respiratorias como la tos constante, y el dolor de garganta. Además, es un excepcional sustitutivo del azúcar.

 

Además, en los últimos años se han comenzado a producir otros productos y formatos más innovadores usando la miel pura como base principal. Miel pura con frutos secos como nueces, almendras, castañas o piñones, u otros productos artesanales derivados de la producción de la miel, como caramelos de miel y otros ingredientes como por ejemplo el limón, o las almendras; el chocolate puro con miel; o productos de cosmética ecológica.

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