Pastelería Tradicional

La repostería, al igual que otros aspectos de la tradición andaluza, es consecuencia de la influencia musulmana y cristiana en su cultura. Aunque durante el siglo XVIII convivieron musulmanes, cristianos y judíos en la provincia, fue mayoritaria la presencia de los primeros. Es fácilmente apreciable la herencia de la invasión árabe de la península ibérica, siendo aún más clara en Andalucía, donde los pueblos musulmanes permanecieron un mayor periodo de tiempo. Las arquitectura, el lenguaje y por supuesto, la gastronomía, reflejan la historia de la región y las costumbres de aquellos quienes la habitaron. El uso de ingredientes como los dátiles, la canela o la almendra reflejan también el peso destacado de la gastronomía árabe en Cádiz.

 

Historia

El dominio cristiano de la provincia de Cádiz ha tenido de igual forma una influencia notable en gran parte de los aspectos de la vida y cultura de la ciudadanía. La repostería conventual y estacional, coincidiendo con celebraciones cristianas como la navidad o la pascua, siguen siendo una característica básica de la repostería gaditana. Alguno de los nombres utilizados para ingredientes y postres reflejan también esta realidad, como por ejemplo el “tocino de cielo”, el “cabello de ángel”, los “huesos de santos” o los “suspiros de monjas”.

 

Las colonias españolas en América y la influencia más reciente de la gastronomía de países Europeos como Italia o Francia, también son apreciables pero evidentemente de menor peso en la repostería tradicional gaditana. Además, hay ciertos ingredientes autóctonos siempre presentes en la gastronomía de la provincia. Alguno de ellos como la miel, el vino o el aceite de oliva son parte de su gama de productos más diferenciados.

 

Dulces típicos

Las masas fritas son la base de gran parte de los dulces típicos de la provincia. En consecuencia, los ingredientes más utilizados en la repostería tradicional de la provincia de Cádiz son probablemente la harina, el azúcar, los huevos, la manteca de cerdo y el aceite de oliva. Frutos secos como las almendras, las pasas, los piñones, los cacahuetes, las castañas o las bellotas, y especias como la canela, los clavos, el ajonjolí, el sésamo o el cilantro, son también ingredientes muy recurridos. Cítricos como la naranja y el limón, y otras frutas como la manzana, o verduras como la calabaza, son ingredientes referentes del igual forma. Ingredientes muy usados también para la elaboración de postres y dulces son la miel, el boniato, el membrillo, y vinos como el moscatel, el vino blanco o el anís.

 

El pan o turrón de Cádiz y el alfajor de Medina Sidonia son probablemente los dulces tradicionales gaditanos con mayor repercusión nacional e internacional. Ambos se suelen demandar en navidad aunque su consumo se extiende a un periodo más largo. El pan o turrón de Cádiz es un dulce elaborado de forma artesanal a partir del mazapán relleno de frutas confitadas y cabello de ángel. El alfajor de Medina Sidonia es también un dulce elaborado de forma completamente artesanal cuyos ingredientes básicos son almendras, miel, pan rallado, harina, azúcar, avellanas, y varias especias (cilantro, matalauva, ajonjolí, clavos y canela).

 

Además del pan de Cádiz y el alfajor de Medina Sidonia, otros dulces tradicionales de la provincia son el tocino de cielo, las yemas, los huesos de santos, los pestiños, las torrijas, los roscos, los buñuelos, los churros, los piñonates de Jimena, los gañotes de Ubrique, los amarguillos o las tortas pardas de Medina Sidonia, las cajillas de Tarifa, las tortas de aceite, los polvorones y mantecados, los roscos de vino, las encomiendas, los cubiletes rellenos de cabello de ángel, los roscos blancos de Villamartín, el corrusco de canela de San Fernando, las sultanas de coco, los bollos o las tejas de Arcos de la Frontera o la fruta (higos, peras u otras) confitada en vino propia de los municipios bodegueros.

 

En los últimos años han surgido también en la provincia chocolates y bombones muy diferenciados por su calidad y presencia que están ya conquistando el paladar de muchos.

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