Vinos Dulces Naturales

Los Vinos Dulces Naturales son aquellos obtenidos a partir de uvas muy maduras, cuyo contenido en azúcares es más elevado. La práctica conocida como “asoleo”, la cual consiste en dejar secar al sol el fruto para con ello llegar a que la uva se convierta en pasa. Esto permite que los jugos obtenidos tengan un porcentaje en azúcar mucho más elevado. Los Vinos Dulces Naturales se envejecen en contacto pleno con el oxígeno del aire, lo cual les proporciona el color caoba y aspecto denso que los caracteriza.

 

Pedro Ximénez

El Pedro Ximénez es un vino que se elabora a partir de la uva del propio nombre tras el proceso tradicional de “asoleo” o secado al sol. Tras el prensado de las pasas (uvas secas) se obtienen unos jugos con un contenido en azúcar extraordinariamente altos. Su maduración es exclusivamente oxidativa. Aunque es, muy posiblemente, el vino más dulce que se puede encontrar en el mundo, sus características aromáticas y sabor lo hacen un vino refrescante al paladar.

 

Es un vino de color ébano. Tiene aromas que recuerdan a los frutos secos como las pasas y los higos, también al café y a las especies. Al paladar es dulce, fresco y sensual. Se recomienda servir fresco, entre 12º y 14º. Una vez abierto, puede conservarse bien tapado, refrigerado y en posición vertical por aproximadamente dos meses.

 

El Pedro Ximénez es un postre en sí mismo. Además, acompaña de forma magistral a postres basados en chocolate amargo, tartas de queso, helados y quesos azules.

 

Moscatel

El Moscatel es un vino dulce elaborado a partir de la uva de su propio nombre. La uva moscatel es una variedad llena de aromas y sabores la cual se cultiva tradicionalmente en viñedos arenosos cercanos al mar. Al igual que en el caso del Pedro Ximénez, la uva moscatel se procesa a partir de la técnica tradicional del “asoleo”. El Moscatel se madura exclusivamente de forma oxidativa.

 

El Moscatel es un vino de color caoba intenso. En nariz se aprecian notas florales, a cítricos y a las pasas. En boca presenta un dulzor fresco. Se aprecian los sabores florales con un final ligeramente secante. Se recomienda servir fresco, entre 12ª y 14ª. Una vez abierto puede conservarse bien tapado, refrigerado y en posición vertical por aproximadamente dos meses.

 

Al igual que el Pedro Ximénez, es un vino ideal para acompañar posters no muy dulces. Es una muy buena opción para acompañar fruta y helados no excesivamente dulces.

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